(Tomado del Libro: LOS RETOS DEL CAMBIO EDUCATIVO)

Autores: Dr. Lisardo García Ramis

Dr. Alberto Valle Lima

M.C Sergio Gómez Castañedo

Dr. Pedro Luis Castro Alegret

Dra. Magalys García Ojeda

Dr. José Ángel Marcané Laserra

M.C Miguel Ángel Ferrer López

La actividad pedagógica profesional

El maestro puede y debe convertirse en el eje central de las transformaciones que posibiliten concebir la escuela con otra óptica, pero para ello es necesario estudiar las formas de actuación del docente, es decir, su actividad pedagógica profesional. Sólo a partir de la comprensión teórica y práctica de estos conceptos se podrán encontrar vías que posibiliten cambiar la noción del docente sobre su actividad pedagógica, logrando un mayor nivel de independencia y creatividad.

El concepto actividad pedagógica profesional depende del punto de referencia que tomemos. En el caso de los docentes tiene un contenido muy concreto, que se diferencia del contenido de la actividad de los directivos educacionales. Sin embargo, los enfoques tanto en uno como en otro caso pueden ser similares, por lo que los métodos de transformación de los diferentes niveles tienen puntos comunes: tanto la actividad pedagógica profesional del maestro como la de los directivos es una actividad de dirección de procesos.

El concepto actividad desde el punto de vista filosófico y psicológico como base para el estudio de la actividad pedagógica. Para poder caracterizar la actividad pedagógica resulta necesario, aunque sea de manera breve, analizar el concepto actividad desde el punto de vista filosófico y psicológico. La actividad desde el punto de vista filosófico ruede considerarse como forma específicamente humana de relación activa con el mundo circundante, cuyo contenido estriba en la transforma : ión del mundo en concordancia con un objetivo.

La actividad del hombre presupone determinada contraposición del sujeto y el objeto de la actividad. El hombre pone al objeto de la actividad en contraposición consigo mismo, como el material que debe recibir una nueva forma y nuevas propiedades, es decir, convertirse de material en producto de la actividad. Toda actividad incluye en sí un objetivo, determinados medios, el resultado y el propio proceso de la actividad. Por consiguiente, una característica inalienable de la actividad es su carácter consciente.

La actividad es la fuerza motriz real del progreso social y es condición de la existencia misma de la sociedad. Un rasgo característico de la actividad humana es su carácter consciente. Existen en el hombre objetivos definidos que tienen que ser interiorizados por él como sujeto de actividad para lograr la transformación del objeto.

Las categorías filosóficas básicas para comprender en toda su dimensión le concepto filosófico actividad humana son las de "sujeto" y "objeto". También resulta necesario destacar para poder entender el concepto actividad, que en el contexto de la actividad práctico-material se encuentra la actividad cognoscitiva, la valorativa como formas de interrelación del sujeto y el objeto, y la comunicativa como forma de interacción sujeto-sujeto.

En el proceso de transformación del objeto, el hombre, como sujeto, no puede menos que relacionarse con los demás hombres como otros tantos sujetos. Además de ser una relación del sujeto con el objeto, la actividad humana constituye una relación del sujeto con otros sujetos. Desde nuestro punto de vista este es un criterio esencial para poder comprender con posterioridad en toda su dimensión el concepto actividad pedagógica.

Debido a que toda actividad del sujeto se encamina al reflejo adecuado de su objeto de conocimiento (sus propiedades y regularidades) y a su transformación, hay que precisar las direcciones en que puede aparecer socialmente la relación sujeto-objeto:

1. Relación de la sociedad (como sujeto) con la naturaleza o parte de ella (objeto)

2. Relaciones internas de la sociedad donde las diferentes comunidades socio-históricas o grupos de hombres actúan en calidad de sujeto y de objeto (gens, tribu, familia, nación, clases sociales, etcétera)

3. Relación del individuo como sujeto con diferentes objetivos de su actividad social

Sin desconocer la primera ni la segunda dirección, a nuestro juicio la tercera dirección específica mejora la base metodológica para analizar la actividad pedagógica, debido a que integra los elementos que permiten entender cómo es posible la transformación del estudiante a partir de su propia actividad.

En este sentido en el proceso docente educativo el maestro tiene que lograr que el estudiante se apropie de las regularidades de la realidad y las proyecte metodológicamente en calidad de objeto y sujeto del propio proceso. Desde nuestro punto de vista el aspecto de mayor interés, de esta introducción filosófica para el estudio de la actividad pedagógica lo constituye el análisis de qué tipo de hombre se propone formar esta actividad: si lo debe considerar como un sujeto o un objeto de actividad. En ocasiones se ha tratado al educando coma un simple receptor de la información que le transmitía el maestro. Como resultado de esto precisamente del lado del maestro queda lo mejor que puede trasmitir la educación: no solo los conocimientos, sino también la manera de lograrlos, los modos específicamente humanos de actividad cognoscitiva, el conjunto de los hábitos, las habilidades y las capacidades cognoscitivas.

Cuando la educación, respondiendo a su verdadera naturaleza, se plantea que los estudiantes no sólo adquieran conocimientos, sino que formen valores, ideales y convicciones, hay que superar los marcos de la relación del maestro con el educando en que está ausente el diálogo: desde el inicio mismo del proceso docente- educativo el educando tiene que ser concebido coma un sujeto, como un ser independiente, creador.

Las ciencias sociales demuestran cómo la actividad de las generaciones mayores ante niñez y la juventud ha ido variando a lo largo de las diferentes etapas históricas del desarrollo de la cultura. La educación del hombre nuevo resulta imposible si la actividad pedagógica no deja de ser una estrecha relación unidireccional entre un maestro-sujeto-emisor de la información y un educando-objeto- receptor de la información. Es preciso que esta relación se convierta en una actividad humana en el sentido más amplio de la palabra, en la que tanto el educador como el educando sean sujetos de la actividad, dotados de iniciativas.

Un problema metodológico importante de la Psicología lo constituye, precisamente, el estudio de la estructura general de la actividad. Analizar la actividad de la personalidad de forma general solo puede considerarse como producto de la abstracción. Pero a pesar de la especificidad de las actividades que realiza un sujeto, en todas ellas podemos encontrar una estructura general común.

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